El clavo es una de esas especias indispensables en cualquiera de nuestras despensas, una de las especias que potenciará de una manera inconfundible el sabor de todos tus platos. Adéntrate con Carmencita en las propiedades del Clavo y descubre en profundidad todas las características de esta super especia.

FICHA TÉCNICA

  • Parte utilizada: Flores (capullos florales inmaduros)
  • Lugar de Origen: Indonesia
  • Propiedades Organolépticas: Aporta un aroma muy intenso, dulce y penetrante. Es la especia con mayor concentración de moléculas aromáticas
  • Es una de las cinco especias chinas: junto con la canela, jengibre, anís estrellado y semillas de anís

PROCEDENCIA Y ORIGEN 

El clavo de olor debe su nombre al clavo que usamos en carpintería, al que se parece en su forma alargada con cabeza redonda y en su color marrón rojizo con aspecto óxido. Su origen procede de las Islas Molucas, también llamadas ”islas de las especias”, un archipiélago volcánico de Indonesia situado en el Anillo de fuego del Pacífico y codiciado a lo largo de su historia por ser, junto a Madagascar, los dos lugares donde se recolectaba el clavo.

USOS Y CURIOSIDADES

Bastará con coger un clavo de olor y aplastarlo entre los dedos para que un persistente aroma nos perfume la mano durante horas. Se debe a su aceite esencial, rico en eugenol, un compuesto de aroma dulce y penetrante con propiedades antisépticas y anestésicas. Tradicionalmente se ha relacionado los clavos con posibles beneficios para el sistema digestivo, utilizándonos para aliviar náuseas y vómitos.

MATICES

Su sabor es fuerte, en un primer momento picante, para dar paso a un ligero amargor a penas perceptible que culmina con una sensación de frío en la boca.

CONSEJOS

Es mejor comprarlo entero y no molido, pues pierde sabor y aroma rápidamente. Es conveniente que los clavos estén intactos, enteros, sin que presenten demasiadas roturas. Deben ser de color rojizo y de tamaño grueso. Al aplastarlos entre los dedos desprenderán un aroma intenso. Un truquito: Si el clavo se usa entero se debe añadir al principio de la cocción, aunque se puede incorporar también al final, previamente machacado en un mortero